domingo, 24 de diciembre de 2017

Hoy, 24.

Escribo, escribo y acaso no le encuentro el sentido,
pero pasan los segundos y yo
me deshago.
Decidió partir pensando que así podría ganar pero
ahora se agotó y brilla falsamente.
Allí donde sus pies prometieron no volver a caminar, su corazón le pide otra oportunidad para marchar, olvidar
y de nuevo comenzar.
Aunque claro, aún no han pasado tres otoños pero no puedo evitar echarte de menos. O el echarme de menos a mi cuando era feliz contigo.
Perdí el sueño y se fue también a buscarte,
pese a que ahora yaces en otra cama y con otro amor que no se parece en nada a mis letras.
Las gafas, la vida del revés pero
la pluma a mi merced.
Despilfarro tinta, y me escondo cada vez más... ¿en mi?
No, en mi no porque no sé quién soy ni a dónde voy.
Escribo, escribo y acaso jamás le encontraré el sentido,
Pero tú despierta, que hoy es vuestro día,
que hoy me muero un poquito más.

                                                     Collie.

24/12/2017.
02:22 a.m.

martes, 13 de junio de 2017

Libertad.

Escuecen en la piel las espesas olas del océano que con su palpito dudoso vienen y van.
Cada movimiento de la marea trae consigo un arsenal de recuerdos que se clavan hondo en las profundidades del mar intenso, allá donde solamente las almas perdidas y meditabundas logran adentrarse.

''Me volví loco cuando con sus manos clavó en mi espalda las espinas de cada rosa que le sembré''.

''Por cada luna, un nuevo verso de mi interior nacía, 206 poemarios y un juramento sin fecha de caducidad le ofrecí''.

''Ahora me ahogo en estas angustiosas aguas ausentes de calor, sigo sin recordar quién soy, a dónde voy, si moriré o lograré escapar''.

''Me encuentro condenado y atado, el peso de la consciencia es más fuerte que cualquier canto de sirena''.

''No importa cuántas veces de dolor me retuerza, nadie podrá devolverme el tiempo perdido, ni siquiera tenerte a mi lado de nuevo''.

Nace de la inmensidad del abismo un furor que se extiende por toda la infinidad del océano, y aunque ya no retumba con la misma intensidad de antes, su acometedor ajetreo torna cada imagen olvidada.

''Su recuerdo me atormenta noche a noche, si por lo menos supiera quién eres y qué hiciste conmigo. Algo muere dentro de mi cada vez que respiro''.

''Al fin, este será el final de mi prolongado naufragio.  No existe mayor tormento para un hombre que no recordar ni tan siquiera el rostro de aquello que lo hizo temblar de placer.
En mis manos, se hallan escritos con tinta perenne aquel nombre y dirección que en su búsqueda un nuevo camino emprenderé:


Esta mujer se hace llamar libertad y hasta el fin del mundo la seguiré''.








Trece de junio del diecisiete.
03:58 a.m.
Collie.

Capítulo 26.

Ya ni recuerdo con claridad la última vez que mis manos sintieron calidez.
La pintura vieja y desgastada de la pared evocan vestigios de un tiempo pasado que fue mejor, menos caótico, más feliz.
El ruido frenético de la ciudad retumba en la penumbra de mi habitación, acaricio con la punta de mis pies el frío intenso que emana el suelo, apoderándose de mi un ligero temblor.
Fuera, el mundo continúa en un sin sentido vaivén, las personas corren presurosas hacia un trabajo que se convirtió en el usurpador de sus sueños más deseados.
Por el contrario, con mis dedos recorro cada palabra escrita  en este pequeño libro, siendo este la única prueba que tengo de que tú, al igual que yo, sigues pensando en mí.
Capítulo veintiséis:
“Pero nunca podré olvidar aquel misterioso torbellino de dudas y caos que es su persona, no importa cuántas veces la calma regrese a mi vida desde que su presencia se difuminó, su recuerdo siempre acompañará cada segundo de mi existencia”.
Fin.

#Microlibro

domingo, 23 de abril de 2017

Mentira.

Mentira.
Todo sigue tan caótico como en un principio.
Perdí la cuenta de las gotas que esta noche cayeron en mi piel.
El frío me arropa, y el viento mece en una dirección distinta a la mía.
El mundo sigue girando y la cabeza me da vueltas.
Mentira.
No existe cura para la melancolía.
Y me encuentro rota y sin energía en una esquina que empieza a arder.
Me olvidé de caminar... ¿cómo era?
¿Un paso hacia delante o un paso hacia atrás?
Todo es tan vago en este momento que parece que mi existencia se pudiera borrar.
Pero todo es mentira.
Y estoy calada hasta los huesos.
¿Vendrás a rescatarme esta noche o debo buscar otro lugar?
Vamos, volemos hacia la eternidad.
Cansada de la crueldad de esta soledad...
Fumo para poderme reconfortar.
Es inútil.
Ni diez mil cigarrillos podrían hacerme sentir mejor.
Ni siquiera verte de nuevo me haría cambiar de opinión.
Parece que me estoy quedando vacía.
Parece porque es mentira.




24.04.2017
00|26 a.m.
Collie.

sábado, 18 de marzo de 2017

Existencia utópica.

¿Existirá algún día aquel lugar idílico donde todo recuerdo tormentoso pueda ser eliminado, donde sudores fríos no nos arropen cada noche...?
¿Dejará mi cuerpo de estremecerse ante el peso de una conciencia que no sabe de olvidos, ni de hacer las paces con su pasado...?
Quisiera salir corriendo y desaparecer, liberarme de llantos amargos y taquicardias que abruman mi corazón.
Quisiera ser tan liviana como ese pajarillo que solo es consciente de su propio aleteo... y poder esconderme en algún rincón lejos del peso de esta sociedad que tan mal corrompe el espíritu.
¿Dónde está lo que merezco?
¿Dónde se halla mi alivio?
A cara y cruz me encuentro con mi persona.
Sé que esto que tanto me altera hoy, es la esencia de lo que soy y no puedo dejar de ser.
A cada pensamiento reflexivo me invade con el una sensación de perdición y de profunda tristeza.
Paso por paso voy dibujando mi esquela.
¿Para qué vivir? -susurran esas voces que todavía no han desaparecido-.
¿No son las personas una masa detestable de arrogancia e hipocresía,
de enfermedad y esclavitud?
¿Para qué vivir entonces si del sufrimiento nunca lograremos salir...
si nunca será justo para todos, ni los que lo merecen podrán ser feliz?
Pero... ¿existe acaso esa felicidad que tanto anhelamos?
¿No es tan solo otra sombra idílica de lo que quisieramos lograr?
No sé, pero morir en tus brazos me haría recuperar aquella paz que me fue arrebatada en el preciso momento en el que nací.





(Y ante la suavidad de aquella última caricia: supe que mi lugar idílico siempre sería al lado de mamá).

Collie.
17.03.2017

lunes, 27 de febrero de 2017

Abandono sin matiz.

Furia irreprimible que no cesa, rayo que deprisa huye de la oscuridad que lo corroe y por un momento logra brillar e iluminar el firmamento.
Así como tus palabras golpearon este corazón hasta apagar su furor, así como el calor de tus manos abandonaron lo insaciable de mi piel, de la misma manera feroz y cobarde en la que decides no volver, de la misma manera prometo que te olvidaré.
Escribiré incansablemente hasta que mis dedos aprendan a tocar sin querer, y entonces del fondo del ayer yo me levantaré y recitaré cada pena que a la luna llorando conté.
Del mar y sus proezas solo quedan sombras que fugaces borraron cada huella que su camino echó a perder, dos amantes enloquecidos que no supieron aprender a querer sin doler y ambos poco a poco mataron todo su ser.

Pero el beber hasta el amanecer terminará por desaparecer, porque aunque hoy las heridas de mi cuerpo abiertas todavía quieren permanecer, hago acoplo de todo mi valor para poder decirte el día de mañana, que por fin olvidarte logré.




Veintisiete de febrero del diecisiete.

11|11 p.m.
Collie. 
*Titulo con la colaboración especial de Daniel Castañeda. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Atenea.

Tenía lágrimas grabadas para toda la eternidad en su rostro,
se agotaron con cada pétalo caído los propósitos para luchar por una vieja ilusión que más que amor, se trataba de un espejismo.
Rompió todos sus lápices con los cuales vaciaba el alma de todas sus soledades y hasta quemó cada uno de sus escritos, prueba de aquella acuciante necesidad de inmortalizar cada sentimiento en bella prosa. Pero ninguno de estos intentos por liberarse de la ansiedad de la que era presa cada noche, fueron suficientes para borrar la huella de aquel tormentoso amor que la seguía a cualquier lugar donde sus pensamientos pudieran alzarse y volar.
La voz de aquella última esperanza que se desvaneció, se clavaba en forma de espinas en su débil cuerpo, sangrando así hasta el último resquicio de felicidad que algún día pudo sentir.
Decidió pasar sus últimos días de delirio sin otra compañía que no fuera el golpeteo de las olas del mar contra aquellas rocas con las que tantas veces había tropezado.
Se dejó mecer por el suave movimiento del viento golpeándole la piel y poco a poco sus deseos fueron cayendo uno a uno al compás de una respiración cada vez más arrítmica.
Llegó pues, el momento exacto en el que su último suspiro se enredó con el canto fúnebre de la marea, y así comprendió que, las cosas del corazón no tienen fin y algunos recuerdos quedan tan tatuados en nuestra alma que ni la seguridad de la muerte es capaz de borrarlos.

                Ocho de diciembre del dieciséis.
                                  

                                                  01 | 02 a.m.

                                                      Collie.

viernes, 4 de noviembre de 2016

;

Como gota de rocío que completa su camino,
como ave en el firmamento lista para dar fin a su vuelo.
Así, con corazón y pluma en mano,
vengo a dedicarte estos versos.
En honor a la vida y todas sus proezas,
en honor a todo aquello que nos hace estremecer.
Te digo que vivas de tal manera, que hasta los segundos sean pequeños momentos extraordinarios para soñar,
vive con la pasión que exige la existencia.
Siente, siente y disfruta cada día con ansia e intensidad,
con amor y alegría,
con fuerza y valentía.
Te digo que ames tan fuerte que hasta la muerte tiemble al recibirnos,
que ames sin límites y sin contemplaciones.
No permitas que el dolor haga de tu existencia un infierno, pues tendremos tiempo para sanar cuando el Salvador nos brinde su cuerpo.
Sonríe siempre aunque la vida no sonría,
pues el reflejo del espejo te lo devolverá algún día.
Y aunque en ocasiones la magnitud de estas palabras no sea suficiente para calmar aquella marea que sube y baja,
recuerda que algunas almas infalibles,
dicen que una vez que has amado algo, es imposible escapar de él,
su esencia permanecerá contigo,
como gota de rocío
que nunca se olvida.

                                      Collie.
                                     2.11.2016
Para Elkin Gómez, con mucho cariño.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mi último poema se llama Karla.

Me juré a mi misma nunca volver a escribir poesía.
Dejar la pluma y el papel para otro que no estuviese tan perdido, para alguien que aun pudiese respirar sin romperse en un suspiro.
Pero, dicen las almas que no tienen remedio, que una vez que has amado algo, es imposible escapar de él, su esencia permanecerá contigo.
Y así me sucedió con ella, su impetuoso recuerdo vivía en mí con tal intensidad, que sentí la acuciante necesidad de dedicarle mis últimos versos.
No sé si fue su mirada almendrada o aquella melena que luchaba empecinada contra el viento,
no sé si fue el aroma que destinaba su piel o su increíble astucia para hacerte caer a sus pies.
Lo único que sé es que, mujer como ella no habrá y que desde que entró a mi vida no he vuelto a ser la misma.
La conocí por las calles de Madrid, un día de Abril, su paso era travieso y juguetón,
llevaba en sus manos Las Olas y tarareaba una melodía a ritmo de jazz.
Caminó hacia mi con tal firmeza y decisión, que años después no he podido recuperarme aún de tan mágico encuentro, y, como si me hubiese estado esperando toda la vida, me dijo:
''Perdona que sea tan atrevida, pero, ¿crees en el destino?
Desde el primer instante en el que te vi supe que tú alma y la mía están destinadas a ser una y la misma,
no importan las circunstancias, la distancia o los rumbos que tomemos,
siempre seremos dos mitades que encajarán perfectamente, siempre
una y la misma''.
Y sin ser consciente del peso que tuvieron la magnitud de tales palabras, río tímidamente, extendió su mano hacia mi y añadió:
"Mucho gusto, mi nombre es Karla".
Sobra decir la importancia que tuvo aquella unión en mi vida,
curó mis heridas y acarició mi sangre,
cantó melodías y salvó mis lunares.
Lloramos, saltamos, corrimos, aprendimos.
Conocimos el mar, las estrellas, la Luna.
Literatura se convirtió en nuestra insignia.
Sufrí su dolor, así como ella el mío.
Hasta que el amor llegó a nuestra puerta y crecimos y caímos.
Entonces un gran abismo se apoderó de nosotras y nuestros caminos se separaron.
Pasó el tiempo y nunca pudimos dejar de pensarnos, en verdad nuestras almas estaban unidas, y así encontraron la manera de volver a tenerse, sin estar cerca, permitiendo que sus cartas llegaran a mi cada día dándome el suficiente valor para vivir con la esperanza de abrazar pronto a la salvadora de mi último poema.




Para Karla, con mucho cariño.
Ojalá en España.
Dieciséis (15) de agosto del dieciséis.
03 | 35 a.m.
( 20 | 35 p.m.)

Collie.

jueves, 28 de abril de 2016

Remember: Depression can be cured.

La depresión se apodera de ti silenciosamente.
Al principio tienes problemas con las cosas pequeñas, pero luego eliges ignorarlas.
Es como una jaqueca, te dices que es temporal, que pasará.
Es solo un mal día.
Pero no lo es, estás atascada en este estado mental.
Te acostumbras a usar una máscara social y a vivir entre los demás porque es lo que tienes que hacer.
Es lo que los demás hacen.
Pero el problema no desaparece.
Te esfuerzas por actuar todos los días y empieza a costarte más y más.
Allí es cuando comienzas a caer más profundo y es entonces cuando empiezas a alejarte de amigos y familia.
A veces ignorándolos por completo.
Todas las satisfacciones desaparecen.
Las pequeñas cosas que solían hacerte feliz ahora son insignificantes.
Incluso las cosas simples se vuelven dolorosas.
Por eso es que no tienes motivación.
¿Por qué continuar haciendo cosas si nada te hace feliz?
Todo esto te hace sentir incluso peor y te ves atrapado en un circulo vicioso.
De pronto te das cuenta de que estás viviendo en cámara lenta.
Los días son indistinguibles... Solo ruido blanco... una pesadez que llena tu mente y se reparte por tu cuerpo.
Sientes que nunca volverás a ser feliz.
Sigues alejándote y destruyendo relaciones.
Estás avergonzada por todo lo que has hecho y lo que no has hecho.
Hay una parte de ti que quiere arreglar las cosas.
Un impulso positivo  repentino que te hace querer salir y conocer personas, pero no dura mucho porque sabes que de todas formas no funcionará.
Las cosas que emocionan a tus amigos te dejan indiferente y te deja consciente de la brecha que hay entre tú y ellos.
Otro fracaso no es una opción así que eliges estar sola, donde te sientes segura, donde nadie te hace preguntas.
La baja autoestima y la falta de propósitos se vuelven insoportables.
Finalmente te das cuenta de que no puedes continuar así y sucede una de dos cosas:
Decides buscar ayuda o puedes que intentes suicidarte.


https://www.youtube.com/watch?v=iZy7gP79PyI

sábado, 26 de marzo de 2016

L'amore di una stella.

Cuando llega, lo hace sin avisar, sin pedir permiso.
Hace de tu vida un caos, te despeina el alma y desata tus zapatos . 
Cuando llega, no importa edad, altura ni lugar que lo pueda detener.
Te atrapa con tal magnitud, que es imposible salir ileso de sus brazos.
Por sólo un minuto de su compañía, traicionarías hasta a la propia Luna.
Y es que no existe brillo que pueda igualar el de su sonrisa, ni el de mi mirada cuando distraído lo observo.
¿Alguna vez han estado a tan grande altura, que al mirar abajo sienten un vacío en el pecho, el corazón late con fuerza y tus manos tiemblan sin poder controlarlas pero aun así no puedes apartar la vista porque tus ganas de dejarte caer ante tal maravilla son más fuertes que las de continuar un día más respirando este insípido aire, esta insípida vida?
Pues el mismo vértigo siento yo cuando sus besos me faltan, cuando lentamente separa sus manos de mi cuerpo y me susurra al oído:
«Cariño, somos jóvenes, el universo es nuestro. Pero yo me iré, y otra estrella tendrá que acompañarte».
Que te digan mis ojeras cuantas noches pasé en vela escuchando el versátil sonido de su respiración, contando cada uno de sus suspiros... Observé cómo sus pestañas se mecían, mientras dormido murmuraba historias en otro idioma que jamás podré comprender.
Recorrí cada uno de sus lunares, juntos formaban pequeñas galaxias que yo deseaba explorar, descubrir, reivindicar.
Llegué a la comisura de sus labios y exclamé: «¡Poesía, no quiero pasar otro día en el que tu voz no sea mi aliento para seguir caminado por otra utopía!»
Y es que cuando llega, desestabiliza todos tus sentidos, Locura se hace llamar Cuerda.
Cuando llega, puede hacer de ti la más espléndida melodía o la desdicha sin ton ni son que carece de armonía. Cuando llega, suelen llamarle:
Amor.


Veintiséis de marzo del dieciséis.

00 | 30 a.m.

Collie.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Diciembre.

No sé qué tiene de especial estas fechas, que hace que te recuerde con más intensidad.
Quizás la alegría de ver las luces titilar, o esas ganas tontas de bailar que tienen mis pies cada vez que la música suena.
La vida brillando en los ojos de los niños, con sus sonrisas de oreja a oreja mientras corren de una esquina a otra para que mamá no los pille.
Niñez, juventud y vejez se unen, olvidándose por un momento los absurdos prejuicios y horarios atareados.
Las noches se alargan y todos miramos al cielo buscando el deseo que no nos fue concedido, y entre estrella y estrella dibujo una escalera que me lleve arriba donde tu estás, y entonces te veo, te encuentras de pie en el rincón más apartado y... ¡Díos mío, hasta pareces real!
Juro que pude sentir tu aroma, la malicia de tu mirada y ¡cielos! hasta escuché el sonido de tu risa diciéndome ven.
Y fui, y caminé, y corrí a tus brazos, con lágrimas en los ojos grité y supliqué que por favor volvieras, que tu ausencia cada vez se hace más presente, que Diciembre perdió su magia desde que decidiste partir.
Casi se me salé el corazón del pecho cuando tu mano acarició mi mejilla ''¡vive, por favor, vive y hazlo por mi!'' esas fueron tus palabras antes de desvanecer.
Y entonces me desperté, con una taza fría de café en mis manos y un cigarro tan consumido como mis ganas de encontrar una manera de soportar otra navidad sin ti.




Ocho de diciembre del quince.
01 | 16 a.m.
Collie. 

.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mi única excepción.

Te amé.
Si.
Suena raro que palabras tan grandes como estas salgan de mi boca, ¿verdad?
Pero es que ya no puedo negarlo más, si no tengo la libertad para gritarlo... al menos lo escribiré.
Dime, ¿cómo lo haces?
Vas por ahí soltando palabras bonitas, vendiendo ilusiones y regalando caricias con una facilidad como si de respirar se tratase.
No te importa que en el camino halla algún corazón débil y roto que se crea tus mentiras.
Por un momento volví a vivir, pensé en darlo todo y decirle adiós a mi barrera, fui otra persona, fui todo aquello que jamás me permití ser, el color regresó a mis mejillas y hasta sonreía, joder, era feliz... era.
Por ti renuncié a la oportunidad que tenía de no estar sola, de cambiar y caminar al lado de la mano de alguien.
Rechacé cariño, besos y amor por conversaciones clandestinas, por miradas furtivas, por besos a escondidas...
Y total, ¿para qué? Si tu juego acabó, y yo terminé más vacía y fría que nunca.
Me pregunto si alguna vez hubo algo de sinceridad en tus palabras, pero dices te quiero tan a la ligera que empiezo a creer que ni sabes lo que es.
Abusas del amor, juegas con su significado.
Nunca te importé y ya lo tengo más que asumido.
Si, me rompiste el corazón y no voy a negar que todavía, a veces, albergo la esperanza de que lo nuestro se pueda dar, de que por fin seas valiente y te decidas a amarme, sin que los demás importen.
Pero cariño, eres la cobardía hecha persona y  mi orgullo es tan grande que nunca escucharás salir estas palabras de mi.
Nunca me oirás reconocer que por ti me muero, que si no es contigo, no quiero estar con nadie.
Gracias por ayudarme a conocer partes de mi que ni sabía que existían, gracias por la sonrisas que me sacaste, por tu tiempo, por tu voz y tus besos, gracias porque, a pesar de todo, de lo fugaz y poco duradero, dejas recuerdos muy bonitos que nunca podré olvidar.
Con dolor y lágrimas en mis ojos, renuncio a ti y a la estúpida idea de que algún día querrás estar conmigo de nuevo.
Se que es imposible que leas esto pero adiós, tratarte como un amigo más me está matando y prefiero marchar, que tener que seguir fingiendo que ya no siento nada.
Te amé sin medida, te amé hasta quedarme sin nada.


Dieciocho de noviembre del quince.
11 | 18 a.m.
Collie.

lunes, 10 de agosto de 2015

Lunes.

Hoy necesito pensar.

No quiero compañía, sólo caminar.

Tengo una cita con mis emociones, a ver qué nuevo desastre pretenden comenzar.

Hoy no quiero sonreír, fingir que soy feliz.

Hoy quiero jugar al escondiste, irme al bosque donde la ilusión del Amor no pueda encontrarme.

Soledad y yo hemos quedado para hablar, me abraza y me dice que ella siempre estará.

Tristeza me coge de la mano, le echa la culpa a mi corazón por haberla abandonado.

Me suelto de ambas y salgo corriendo, pero ellas gritan ansiosas:

''¡Volverás con nosotras, ya verás, siempre vuelves!''

¿Y qué puedo decir yo? Si ellas tienen razón.

Tropiezo de frente con el Miedo, todo mi cuerpo convulsiona en temblores y caigo, caigo en un pozo de oscuridad.

No quiero abrir los ojos y abrumarme con la cruel realidad.

Como el movimiento de las hojas bailando bajo el viento, se acerca caminando suavemente Tranquilidad y en un quedo susurro vuelve a mi la paz.

Pero Desasosiego odia a su hermana Tranquilidad, y furioso y vengativo golpea mi estabilidad.

Reitero, ya no quiero pensar.

Me arrepiento, vuelvo con Soledad.



Diez de agosto del quince.
23 | 03 p.m.
Collie.

















lunes, 27 de julio de 2015

A quien se va para no volver pero que siempre estará en mi corazón.


No importa cuantas veces me desangre al reabrir mi herida para escribirte una vez más,
no importa lo mucho que duela recordarte si con ello, aunque sea por un momento, puedo hacer que vuelvas conmigo.
No importan las madrugadas que pase llorando gritando tu nombre, no importa las veces que desee estar muerta para ir corriendo a buscarte.
No importa que mis pies no hayan podido soportar el temblor de mis piernas, no importa que mi corazón parezca detenerse cuando reconozco algunos de tus gestos en otra persona.
No importa que en sueños te vea pero no pueda atraparte. No importa que me deje la voz diciendo una y otra vez que jamás me arrepentiré del tiempo que pasé contigo, que te necesito, que sin ti me duele hasta respirar.
No importa que jamás pero jamás pueda llenar el vacío que dejaste en mí, no importa que se haya apagado uno de los motores de mi vida y que ahora no sepa qué hacer si el sonido de tú risa me motivaba a seguir.
No importa que el no poder abrazarte me desgarre tanto por dentro, no importa que me haya olvidado de sonreír, no importa que cada día me rompa un poco más.
No importa que el silencio me atrape, que la oscuridad me ahogue.
No importa, nada de esto importa.
¿Y sabes por qué ? Porque a pesar del dolor, del llanto, a pesar de no pueda mirarte ni sentir tu piel, a pesar de las críticas y los reproches, a pesar de que te hayas ido para no volver, siempre, siempre estarás vivo en mi corazón, donde permanecerás intacto.
Y eso es algo que nada ni nadie podrá cambiar.

Veintisiete de julio del quince.
22|42 p.m
Collie.


viernes, 26 de junio de 2015

La tormenta y el desastre.

Se esconden las palabras que nunca me dijiste en algún lugar dentro de mí, haciendo que mis latidos se descarrilen, volviendo a ser aquel huracán sin tempestad.
Y es que desde que tu voz ya no acaricia mi nuca, quedaron mis versos en bancarrota y mis labios tan fríos como lo está ahora mi alma.
Hacías de esta vida un respiro más apacible, mientras entre larga risotadas nos burlábamos de la muerte, y de su inútil intento de separarnos, pero ni tú eres Ulises, ni yo Penélope, y te marchaste hipnotizado con su falso canto, llevándote a su vez lo único bueno que quedaba en mí.
No tuviste suficiente con irte dejándome desolada, y hoy me torturas con la veracidad de tus recuerdos, como si aún estuvieras aquí, conmigo, como si pudieras salvarme de saltar al vacío...
Me decidí a amar, a sabiendas de que no te quedarías, pero naufragué al enamorarme de tus ojos tan profundos como el propio mar en el que ahora me estoy muriendo.
Fuimos las ganas de encontrar algo que nos hiciera sentir mejor en las ruinas de este mundo, fuimos dos corazones rotos siendo felices por un momento, fuiste el rayo que iluminó mi cielo, pero que se fue tan rápido como apareció.
Soy el desastre que no sabe sobrevivir sin ti,
y tú la tormenta que acabó con ambos.

Veintiséis de junio del quince.
22|42 p.m.
Collie.

sábado, 30 de mayo de 2015

Giacomo, quizás.

Un día, mientras intentaba reparar las heridas de mi averiado corazón, entre ecos lejanos escuché una voz, quizás el sonido más placentero con el que mis oídos hayan tenido la oportunidad de deleitarse, con firmeza y tranquilidad decidí caminar hacia ella pero cuanto más me acercaba, menos sentido tenía todo y de una forma casi hipnotizante, a una velocidad imperceptible, me extravié en la fogosidad de sus palabras, el encanto de sus versos me anonadaron de tal manera que, desde ese instante supe que jamás volvería a encontrarme.
Nuestros labios bailaron una lenta balada de amor, y mis manos recorrieron ansiosas su cuello y aunque sus besos sabían a despedida, me refugié en el versátil latido de su corazón.
Desconozco su nombre, desconozco de su vida... tan solo sé que tiene una peculiar forma de caminar, que le sobra labia para enamorar, y que todo él es una adicción.
Mío no es, pero de la Luna tampoco será, me regocijaré de su joven canto y le entregaré escrita en hojas arrugadas la intensidad de mi alma.
Lo miraré despacio, poco a poco, recorriendo sus secretos y disfrutando de sus silencios. Lo admiraré mientras lo deseo, antes de que conquiste otros mares y sea demasiado tarde para desengancharme de su aroma.


Treinta de mayo del quince.
23|47 p.m.
Collie.

lunes, 27 de abril de 2015

Corazón a medio coser.

¿Dónde estás tú?
Que llevo seis inviernos esperando tu mirada.
¿Dónde estás?
Que se me secan los labios y se fatigan mis dedos 
de tanto escribirte.
No hay corazón tan disparatado que aguante tan apesadumbrado sentimiento,
ni piano capaz de hacer sonar tan pesarosas melodías.
No existe nadie tan irracional,
que ame tan desesperadamente
a alguien que no conoce
ni quedamente.
Tengo el corazón a medio coser,
latidos dubitativos, 
poemas heridos.
¿Dónde estás tú?
Que la lluvia parece calarme hasta los huesos,
robándome versos 
tan temerosos
como mis besos.
¿Dónde estás?
Que Abril parece agotarse
y no esperará por nadie.
Escapan mis palabras y corren a buscarte
antes de que mañana sea demasiado tarde
para volver.
Tengo miedo de que seas tú, el primero.
Tengo miedo de volar y quedarme sin cielo.
Tengo miedo de que me conozcas
y no ser lo que creías.
Pero
aun así,
no huyas que
aunque yo sea un desastre
tengo una mirada sincera
y muchos, muchos versos
para regalarte.




Que mirada tan bonita,
que color tan hipnotizante.
22|47 p.m.
27.04.2015
Collie.










miércoles, 15 de abril de 2015

Salvación.

Tengo el corazón acongojado por miles de derrotas.
Tengo batallas dibujadas en mi piel, la palabra amor atorada en mi garganta, la última tormenta de Abril en mis ojos.
Tengo tanto que me quedo sin ti.
Necesito  huir y volar, quiero palpar el sonido de la libertad en mis pestañas, quiero gritarle al viento hasta quedarme sin alma.
Quiero dormir en el regazo de algún árbol, y soñar, soñar que recuperé mi sonrisa de las pirañas.
Caí en el laberinto de los intentos fallidos, cada paso que doy parece ser el definitivo pero aunque el pulso me tiemble y el aliento me falte, seguiré dedicándote mis noches de hastío hasta la madrugada, seguiré escribiéndote cada verso que me ayude a encontrarte, seguiré trazando cada amanecer que me lleve hasta donde tu voz pueda salvarme de otra batalla que despierta en mis venas pero que nunca termina.
Estoy tan perdida y hace tanto frío aquí que se me congela hasta el habla, el dolor me nubla, tropiezo y caigo, me rompo y sangro. Confundo espinas con bellas flores y corro y las abrazo.
Me están matando.
Esperé a quien nunca me correspondió al mismo tiempo que me ahogaba en mares de sangre que producían mis ojeras, pero mientras mi cuerpo era llevado por el ritmo fúnebre de la marea, por un momento pude escuchar tus labios suplicando por mi vida, y entonces supe que aún no era tiempo de partir.
Y es que todavía tengo una batalla por combatir y una guerra por ganar.

Respirar.

Luchar por encontrarte, mi grito de guerra favorito.

Vivir.

Dos noches de palpitaciones alteradas y sueños rotos.
Collie.
01|01 a.m.

lunes, 23 de marzo de 2015

Ser... o no ser.

He oído tantas veces el sonido de sus zapatos,
no sabe si caer o no volver.
He sentido tantas veces el frío cortando mi piel,
no sé si volar o nacer.
He tropezado tanto con las gotas de lluvia,
no sé si congelarme o crecer.
Dejé de dormir por contar lapiceros,
no sé si soñar o... correr.
Tuve miedo de la noche y saltó dejando caer sombras a cada paso,
no sabe si seguir o perecer.
Conocí el sabor de sus labios,
dibujé el contorno de sus manos,
debería huir o perder.
Lloró por la primavera,
sonidos de Luna,
cielos de estrellas.
Quizás tendría que parar de beber... o dejar de querer.
Me dijo que me dejara amar y
me ahogué.
Aprendí a coser
heridas
versos
cenizas.
Aparecer o desvanecer.
Abrazar o romper.
Vivir
Ser
cantar
viajar
Ya no sé qué hacer.

Veinticuatro de marzo del quince.
1|03 a.m.
Collie.